Marta aprendió de ingeniería informática en la UPF de Barcelona, de participación en las comunidades andinas y amazónicas del Perú, y de creatividad en la propia búsqueda. En 2019, sus caminos confluyeron en la Fundación Platoniq, organización donde coinciden la creatividad, la democracia, la participación ciudadana y las nuevas tecnologías.